Significado de las celebraciones: una mirada psicológica y cultural

En cada parte del mundo hay algo que celebrar. Los seres humanos amamos los festejos de todo tipo, y México es un caso especialmente particular. Pero, en vísperas de la Navidad, surge la pregunta: ¿por qué celebramos?, ¿cuál es el significado de las celebraciones?

Culturalmente, las fiestas nos conectan con un imaginario colectivo de alegría, mientras que la psicología nos muestra que también fortalecen nuestro sentido de pertenencia. En este artículo abordaremos el significado psicológico y cultural de las celebraciones y por qué son tan importantes para nuestra sociedad.

¿Cuál es la psicología detrás de las celebraciones?

En Psicología, Baumeister y Leary, en su obra The Need to Belong (1995), explican que los seres humanos “poseen una necesidad fundamental de formar y mantener relaciones interpersonales estables y afectivas”. Esto evidencia que la pertenencia sigue siendo un pilar central del bienestar humano.

Desde la prehistoria, formar parte de una comunidad fue un factor fundamental para la supervivencia y la evolución humana. Esto garantizaba seguridad, acceso a recursos y permitió el desarrollo de lazos sociales que facilitaron los cuidados mutuos. Algo que más adelante también daría significado a las celebraciones.

Vivir en grupo ofrecía protección contra los peligros del entorno.

Además, el cuidado de los hijos requería apoyo constante para asegurar el desarrollo y el crecimiento de los más jóvenes, que gracias al acompañamiento de sus cuidadores y a las enseñanzas de la comunidad, estos terminaban por desarrollar su propia identidad.

En la actualidad, estos lazos —familiares o no— se reflejan en las redes de apoyo que conforman las comunidades, muchas veces integradas por vecinos, amigos y familia.

Celebraciones e identidad

Para el sociólogo Émile Durkheim, las celebraciones son fundamentales para la cohesión social, ya que a través de ellos se fortalece el sentido de pertenencia. Para explicarlo, utilizó el concepto de efervescencia colectiva, otorgando un significado a las celebraciones como momentos de “excitación moral y emocional compartida, en la que las personas se sienten parte de algo más grande que ellas”.

Durkheim analizó principalmente rituales vinculados a la religión. Afirmaba que “las creencias comunes fortalecen el tejido social al generar una conexión más profunda entre los miembros del grupo”. Estos rituales constituyen, además, parte importante de la base del orden social y de los valores que unen a la comunidad como un consenso moral implícito.

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El concepto de efervescencia colectiva también puede aplicarse a eventos o grupos modernos, como mítines políticos, conciertos, e incluso eventos deportivos. En ellos, grandes multitudes se reúnen y experimentan de manera conjunta un estado emocional entusiasta.

Por esa misma razón, es común encontrar congregaciones religiosas, club de fans y grupos políticos que se reúnen para celebrar logros en común.

Los rituales familiares, sociales y religiosos sirven como espacios de expresión.

Significado de las celebraciones en comunidad

En un sentido social y de comunidad, el significado de las celebraciones cambia. En una era donde el estrés y la ansiedad son problemas cada vez más comunes, las fiestas se convierten en un regulador emocional.

Participar en celebraciones y reuniones con vecinos, familiares y amigos permite distraerse de las preocupaciones diarias. Esto brinda un descanso mental y un cambio de foco hacia experiencias más placenteras. Es así, que este estímulo, que se transforma en una sensación positiva y reparadora, también refuerza nuestro sentido de identidad y pertenencia.

Como explica el neurocientífico Larry Young en The Chemistry Between Us, gracias al rol que juega la dopamina —liberadora y reguladora de la felicidad— estos rituales contribuyen a la integración social, fortaleciendo los vínculos al convertir las interacciones sociales en experiencias gratificantes. Esto facilita que las personas quieran mantenerse conectadas unas con otras a través de las celebraciones.

Celebraciones familiares

El ritmo del mundo actual ha repercutido en la vida diaria de las personas, que muchas veces se ven atrapadas en rutinas que no les permiten compartir con sus seres queridos. Por esta y muchas otras razones, pasar tiempo en familia tiene hoy un valor único.

Dentro del entorno familiar, el significado de las celebraciones va más allá de fortalecer los lazos afectivos: también nos brinda la oportunidad de crear recuerdos especiales que perduran en el tiempo.

Los momentos y anécdotas que surgen durante las celebraciones suelen recordarse y contarse en el futuro, formando un legado emocional que permanece y se transmite de generación en generación.

En México, por ejemplo, celebraciones como la Navidad, las fiestas patrias o incluso reuniones espontáneas como una comida, se convierten en pequeños rituales que sostienen la unión familiar.

Celebraciones de cumpleaños

En el caso de los cumpleaños, estos se convierten en un ritual de reconocimiento, tanto de nuestra propia historia como de nuestros hitos personales y logros.

Celebrar nuestra vida tiene un impacto psicológico positivo, ya que reafirma la autoestima al sentirnos queridos, valorados y acompañados en nuestro proceso de crecimiento. Además, el gesto de que otros celebren nuestro nacimiento nos recuerda que somos importantes para alguien lo cual reafirma nuestro sentido de pertenencia.

Celebraciones religiosas

En un sentido religioso, el significado de las celebraciones va más allá de la identidad cultural de un grupo. Estas prácticas y rituales colectivos permiten a los creyentes conectar con lo espiritual, además de transmitir y reforzar valores importantes como la gratitud, la humildad y el amor al prójimo.

En muchos casos, estas celebraciones forman parte de tradiciones culturales profundas que ofrecen sentido a la existencia y ayudan a las personas a comprender mejor el mundo y su lugar en él.

En México, por ejemplo, tradiciones como el Día de Muertos, la Semana Santa o las festividades en honor a la Virgen de Guadalupe, mezclan lo religioso con lo comunitario, creando espacios de encuentro donde se honra la memoria y la fe.

Celebrar beneficia la salud mental al reducir el estrés.

El significado negativo de las celebraciones

Las celebraciones no siempre significan algo positivo o alegre; por el contrario, pueden tener connotaciones negativas dependiendo de la persona o del contexto. Algunas personas experimentan ansiedad durante las fiestas, especialmente si son el centro de atención, como ocurre en los cumpleaños, por lo que prefieren encuentros más íntimos y con poca gente.

Además, los cumpleaños pueden generar ansiedad derivada de expectativas no cumplidas o logros no alcanzados. Y en otros casos, pueden venir acompañados de sensaciones de tristeza o melancolía, como parte de una reflexión sobre el paso del tiempo y el rumbo de la vida.

En muchos casos, el significado de una celebración también puede verse afectado por asociaciones negativas.

Estas suelen aparecer al evocar recuerdos dolorosos vinculados con hechos o personas que alteran la experiencia y la cargan de emociones negativas. Esto puede suceder tras un rompimiento amoroso, un objetivo no alcanzado o la pérdida de un ser querido.

Del mismo modo, algunas celebraciones pueden adoptar un significado negativo, ya que están ligadas a entornos donde se normalizan los excesos, como el consumo desmedido de alcohol o el uso de sustancias. Esto hace que la persona asocie estos momentos con situaciones incómodas, riesgosas o poco saludables.

En estos casos, la fiesta deja de representar algo deseable y se convierte en un espacio que genera tensión o rechazo.

¿Qué expresan las personas a través de las fiestas?

A través de las fiestas, las personas expresan mucho más que alegría. Estos espacios dan pie a momentos donde los individuos también pueden expresarse emocionalmente. Ya sea para compartir felicidad, nostalgia o incluso cierta melancolía.

Al reunirnos con otros confirmamos que formamos parte de algo mayor: una familia, una comunidad, un grupo cultural o una tradición. Esto nos recuerda quiénes somos, de dónde venimos y qué valores compartimos.

En muchos casos, las fiestas también funcionan como una forma de catarsis y transformación personal o colectiva.

Es por ello que celebraciones como la Navidad, el fin de año y el comienzo del año nuevo, son parte importante de nuestra sociedad, pues nos permiten liberar tensiones, cerrar ciclos y sanar emociones, renovando el ánimo como efecto directo de estos rituales.

Conclusión

En conclusión, las celebraciones forman parte esencial de nuestra experiencia humana y desde un enfoque psicológico, celebrar es una necesidad casi universal. No solo nos permite compartir emociones y fortalecer lazos, sino que también nos conecta con un sentido profundo de pertenencia y comunidad.

A través de los rituales —familiares, sociales o religiosos— renovamos nuestra identidad, recordamos nuestras raíces y encontramos espacios para la catarsis y la transformación.

Estos momentos también benefician nuestra salud mental, ya que favorecen la expresión emocional, reducen el estrés y generan sensaciones de calma, gratitud y conexión social.

Más allá de la alegría o la tradición, las fiestas nos recuerdan que no estamos solos: somos parte de una historia colectiva que se construye y se transmite a través de cada encuentro, cada gesto y cada celebración compartida.

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