La interpretación de los sueños en la Psicología, ha sido un tema de gran relevancia para el estudio y análisis de la mente humana. Figuras como Sigmund Freud, Carl Jung y Alfred Adler dedicaron gran parte de su investigación a intentar descifrar los mensajes ocultos del inconsciente. Y para ello, decidieron adentrarse en el mundo onírico.
En este artículo responderemos las principales dudas sobre la interpretación de los sueños y los principales mitos alrededor de ellos.
¿Qué es la interpretación de los sueños en la Psicología?
En la antigüedad, los sueños eran vistos como una forma de atravesar el umbral hacia otra dimensión o como una forma de comunicarse con espíritus y otras entidades. Su interpretación, comúnmente hecha por brujas o chamanes, se consideraba incluso como una forma de predecir el futuro.
Sin embargo, a diferencia de la interpretación basada en creencias culturales y supersticiones, la interpretación de los sueños en la Psicología ve los sueños como indicios de lo que sucede en el inconsciente.
Su análisis parte de un marco teórico y analítico centrado en la complejidad de la mente individual y su procesamiento emocional. Así como las asociaciones que hace el individuo con cada uno de estos símbolos.
Las principales teorías vienen de exponentes como Carl Jung, Alfred Adler y Sigmund Freud, siendo este último el primero en proponer su estudio.
Teorías psicológicas sobre los sueños
Sigmund Freud
Con la publicación de La interpretación de los sueños en 1899, Freud propuso que los sueños eran manifestaciones simbólicas de deseos reprimidos. Según su teoría, los sueños son la expresión de todo aquello que nuestra mente consciente no es capaz de aceptar. Y lo hace a través de estas representaciones simbólicas y abstractas.
Según su teoría, los deseos reprimidos, los traumas y todo lo que nuestra mente consciente censura desde nuestras primeras experiencias de la infancia, son todo aquello que protagoniza nuestros sueños en la adultez.
Para darle significado a estos sueños, Freud utilizaba la interpretación libre con ayuda del paciente. Para ello tomaba los elementos más significativos y le pedía que enunciara cualquier cosa que pudiera relacionarse con cada elemento o situación.
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Además, era importante tomar en cuenta el contexto personal del paciente, sus preocupaciones o las situaciones por las que pasaba en ese momento. De esta forma se podía realizar una interpretación más completa.
Carl Jung
Carl Jung propuso que los sueños no solo reflejaban aspectos personales como lo planteaba Freud, pues reconoció aspectos que no se relacionaban directamente con el individuo.
Tras analizar estos aspectos, Jung determinó que provenían de algo llamado “inconsciente colectivo”: símbolos que provienen de una fuente creativa común. Y que más tarde llamó “arquetipos”.
Para Jung, los arquetipos no eran más que expresiones simbólicas de patrones universales de comportamiento, que provenían de la herencia del ser humano como especie. Para él, los sueños son la forma en que la mente intenta equilibrarnos, ayudándonos a ver cosas que no estamos viendo cuando estamos despiertos.
Los arquetipos más comunes como El héroe, La sombra, El sabio, El niño y otros más, aparecen en nuestros sueños personificando la parte de nosotros que está intentando enviar un mensaje.
Por ejemplo: si pasaste todo el día “haciéndote el fuerte”, es probable que sueñes con La sombra, representando “aquello que no quieres ver”. La sombra estará intentando hacerte sentir vulnerable para recordarte que también eres humano y necesitas permitirte sentir.
Alfred Adler
A diferencia de Freud y Jung, Adler no veía los sueños como mensajes simbólicos complicados, ni como puertas al inconsciente profundo. Para él, los sueños son algo mucho más práctico, funcional y orientado al futuro.
Para Adler, los sueños solo reflejan nuestro estilo de vida y la forma en la que enfrentamos el mundo y sus problemas. Una puesta en escena en el imaginario de nuestra mente.
Una persona que tiene complejo de inferioridad puede soñar con situaciones donde se sienta pequeño o incapaz, reflejando su sentir. En los sueños, las personas ensayamos decisiones y practicamos cómo reaccionar para enfrentar esos escenarios en la vida real.
Para Adler no había códigos, si soñaras que alguien te persigue, él te preguntaría “¿de qué responsabilidad estás huyendo en tu vida diaria?”.
En resumen, para Adler todos nos motivamos de acuerdo a nuestras metas, incluso sino tenemos claro cuales son. El contenido de nuestros sueños nos muestra qué nos frena, qué nos causa temor y qué estamos (o no) haciendo para llegar a donde queremos llegar.

¿Por qué soñamos? Según la Psicología y la ciencia
Según la Asociación Americana de Psicología (APA por sus siglas en inglés), los sueños son proyecciones mentales que ocurren mientras dormimos. Y se caracterizan por acompañarse de sensaciones, emociones, imágenes y sonidos.
La mayoría de los sueños ocurren durante la etapa REM (movimiento ocular rápido), donde la actividad cerebral es más intensa. En esta etapa, que ocurre luego de la primera hora de sueño, el cerebro procesa el aprendizaje y los recuerdos de los sucesos ocurridos durante el día. Su función más importante es consolidar la memoria, el aprendizaje y regular nuestro estado de ánimo.
En la etapa REM, la actividad cerebral es tan alta como cuando estamos despiertos, lo que muchas veces ocasiona que los sueños se sientan más vívidos y reales. Sin embargo, los músculos de brazos y piernas se encuentran temporalmente paralizados, para evitar moverse durante la experiencia.
En la etapa NREM (sin movimientos oculares rápidos), la presencia de sueños es menor o nula ya que la actividad cerebral disminuye para enfocarse principalmente en la reparación de tejidos, huesos y músculos. Además de favorecer a la memoria y la recuperación de energía.
Sin embargo, pese a los estudios científicos del sueño como proceso neurocognitivo, las razones, utilidad y significado real de los sueños continúa siendo un misterio.
Mitos sobre la interpretación de los sueños
Pese a la evidencia y su estudio científico, muchas personas continúan consultando el significado de los sueños en diccionarios y guías sin verdadero sustento.
Esto no solo propicia la desinformación, sino que puede dar pie a miedos innecesarios y preocupaciones sin fundamento, lo que puede afectar nuestro bienestar emocional.
El psicólogo William Domhoff, en The Scientific Study of Dreams (2003), afirma que los diccionarios de sueños no tienen validez científica. Estas guías les asignan significados fijos que omiten el contexto personal y emocional de la persona que sueña haciendo que su interpretación sea errónea.
En algunos casos, basarse en estas guías puede reforzar supersticiones o creencias fatalistas, alejando al soñante de llevar un proceso sano y con fundamento psicológico.
Por esa razón es importante abordar con una mirada más crítica los mitos que envuelven la interpretación de los sueños. Y no caer en la idea de que los sueños son premoniciones o mensajes enviados desde otras dimensiones.
¿Cuáles son los tres tipos de sueños?
Para poder analizar e interpretar los sueños desde una mirada más crítica es importante conocer que existe más de un tipo de sueño. Si bien no existe una clasificación oficial, algunas fuentes los catalogan en tres tipos más comunes.
Sueños convencionales
Estos sueños tratan comúnmente sobre hechos ocurridos durante la vida diaria, pueden conformarse por escenas vividas durante el día, situaciones del pasado o como proyecciones del futuro. Aunque no todos sus elementos son realistas.
Estos pueden tener una mezcla entre situaciones de fantasía o ficción, pero su base siempre tiene aspectos cotidianos y reconocibles.
Pesadillas
Estos sueños comúnmente tienen elementos aterradores, desagradables o incómodos. No siempre involucran imágenes explícitas de terror o miedo, pero muchas veces pueden incluir elementos o situaciones que causan angustia o desagrado al soñante.
Entre las pesadillas más comunes se encuentran los sueños de persecución, situaciones de peligro o afectaciones en el cuerpo (como la caída de un diente).
Algunas personas asocian las pesadillas con augurios o predicciones de que algo malo va a suceder. Sin embargo, es importante saber que las pesadillas suelen manifestarse en situaciones de estrés, ansiedad o trauma, o por el consumo de alcohol, drogas y algunos medicamentos. Y esto no representa de ninguna manera un mensaje o predicción.
Sueños lúcidos
En este tipo de sueños el individuo experimenta una sensación de “despertar” en el que toma consciencia de que está soñando. Este efecto, hace que el soñante tenga cierto control sobre la narrativa del sueño e interactúe con los elementos y personas que se encuentran en el escenario donde se desarrolla.

¿Sirve la interpretación de los sueños en terapia?
En áreas como la psicoterapia o la terapia psicodinámica, los sueños se utilizan como una ventana al inconsciente. Esto ayuda a ahondar en las emociones no expresadas o aquellos conflictos silenciosos que no han podido mostrarse del todo.
Una vez que estos conflictos o deseos reprimidos se identifican, pueden ayudar al paciente a comprender mejor sus patrones de pensamiento, fortalezas y debilidades. Además de procesar las emociones de una manera más consciente.
El lenguaje simbólico de los sueños también suele dar indicios que ayudan a identificar y darle forma a experiencias difíciles, como duelos, traumas o estrés. Haciendo que el paciente pueda afrontarlo sin necesidad de mencionarlo directamente, facilitando el diagnóstico y por ende, su tratamiento terapéutico.
Y aunque cada enfoque aborda los sueños de manera distinta, hoy existe evidencia empírica que respalda su utilidad terapéutica. Especialmente para explorar temas emocionales complejos, integrar experiencias difíciles y promover una comprensión más profunda de uno mismo.
¿Cómo puedo saber el significado de mis sueños?
En terapia, la interpretación de los sueños se aborda desde un enfoque clínico, donde el símbolo no vale por sí mismo, sino por las emociones que despierta. Esto es fundamental tanto para estudiantes y profesionales de la salud mental como para pacientes que deseen incluir la interpretación de los sueños dentro de su proceso terapéutico.
Por eso, el primer paso es considerar el contexto personal: Cómo te has sentido últimamente, qué estás evitando o qué estás intentando resolver.
De igual forma, es importante saber que muchos sueños se repiten porque suelen tener raíces emocionales comunes. Los más frecuentes —caer, ser perseguido, perder dientes o volar— suelen relacionarse con sensaciones de pérdida de control, miedo a fallar, presión o necesidad de libertad.
Sin embargo, aunque la psicología ha avanzado mucho, también es importante reconocer sus limitaciones científicas ya que no existe una fórmula exacta para descifrar sueños. Todo es parte de un proceso de exploración guiada con ayuda de un profesional.
Teniendo en cuenta todos estos aspectos, integrar los sueños en un proceso terapéutico puede ser una herramienta muy útil, siempre y cuando se implementen técnicas basadas en la evidencia. Como llevar un diario de sueños, la higiene del sueño (hábitos y prácticas que promueven el descanso) y la atención plena (prestar atención al presente, emociones y sensaciones).
Conclusión
En definitiva, los sueños son una herramienta valiosa para comprender lo que sentimos, identificar aquello que evitamos y lo que necesitamos atender en nosotros mismos.
Al explorarlos desde un enfoque psicológico —ya sea en terapia o desde una mirada personal más consciente— descubrimos señales que a veces pasan desapercibidas en la vida diaria.
La interpretación de los sueños no busca dar respuestas absolutas, sino abrir espacio para el autoconocimiento, el diálogo interno y, en muchos casos, el bienestar emocional.
En ese sentido, reconocer la importancia histórica y contemporánea del estudio onírico también nos recuerda que comprender nuestros sueños es también una forma de comprendernos a nosotros mismos.

