Introducción al psicoanálisis: ¿De qué va?

Introducción al Psicoanálisis: ¿De qué va?, es un libro publicado en 1917, que reúne una serie de conferencias que Sigmund Freud preparó con el objetivo de sistematizar y explicar los pilares fundamentales de su teoría psicoanalítica.

El libro está organizado en 28 conferencias o “lecciones”, que Freud impartió entre 1915 y 1917 en la Universidad de Viena. Son clases orales transcritas y siguen una estructura clara dividida en tres grandes secciones, cada una con temas progresivos.

Introducción al psicoanálisis: ¿De qué trata?

El libro se divide en tres grandes bloques temáticos: Las equivocaciones y actos fallidos, los sueños y la teoría general de las neurosis.

Cada una de estas partes introduce una dimensión del inconsciente y muestra cómo este influye en la vida psíquica, el lenguaje, la conducta y los síntomas neuróticos.

Actos fallidos: El inconsciente activo

Freud analiza “errores” que todos cometemos y que consideramos sin importancia, como olvidos (de nombres, citas), los lapsus linguae (decir una palabra por otra), las equivocaciones al leer o escribir, y perder o extraviar objetos.

Freud argumenta que estos no son accidentes aleatorios. Son actos psíquicos plenos de sentido e intención, pero cuya intención proviene del inconsciente, representan un compromiso entre una intención consciente y una intención inconsciente reprimida.

Un ejemplo puede ser olvidar el nombre de una persona, lo que puede indicar un conflicto con ella o con lo que representa.

Ante este contexto, Freud demuestra que el inconsciente se manifiesta en lo cotidiano, y que el ser humano no tiene control absoluto sobre su mente.

El resumen de la introducción Psicoanálisis desarrolla conceptos del origen de la neurosis.

Interpretación de los sueños: Entre lo real y lo inconsciente

Freud dedica la mayor parte de su obra en desarrollar la premisa de que todo sueño es una realización (disfrazada) de un deseo inconsciente reprimido. El sueño no se queda en un plano fisiológico y que representa un mensaje codificado de nuestra mente más profunda.

Déjanos tus datos y mantente al día con nuestros últimos artículos

Campos requeridos*

Introduce la distinción entre el contenido manifiesto y latente, el primero se refiere a lo que recordamos del sueño, mientras que el segundo es el significado oculto que el análisis revela.

El trabajo del psicoanalista es descifrar el contenido latente a partir del manifiesto mediante la técnica de asociación libre.

Freud explica cómo el inconsciente transforma los deseos reprimidos en imágenes de sueño, clasificándolas y conceptualizándolas de la siguiente manera:

Condensación: varias ideas se funden en una sola imagen o símbolo.

Desplazamiento: la carga emocional se traslada a otro elemento menos amenazante.

Simbolización: se utilizan imágenes o situaciones simbólicas (como el agua, las escaleras, los animales).

Elaboración secundaria: el sueño se reorganiza al recordarlo para hacerlo más coherente.

Como referencia se puede soñar con subir escaleras puede simbolizar el acto sexual o el ascenso personal reprimido.

El autor analiza de dónde provienen los contenidos de los sueños, considerando los restos diurnos, es decir, hechos del día anterior, recuerdos infantiles y deseos inconscientes no resueltos.

Freud subraya que los deseos infantiles reprimidos son el núcleo de muchos sueños y síntomas neuróticos.

Finalmente, aplica los principios anteriores en ejemplos clínicos, mostrando cómo los sueños pueden revelar conflictos emocionales profundos.

Concluye que el sueño cumple una función protectora del dormir: satisface simbólicamente deseos inconscientes sin despertar al soñante.

El libro introducción Psicoanálisis es un compendio de conferencias de Sigmund Freud.

Teoría general de las neurosis: Puntos importantes 

Aquí, Freud lleva su teoría al terreno clínico para explicar los trastornos mentales, principalmente la histeria y la neurosis obsesiva.

Define el mecanismo de la represión como el proceso mediante el cual un deseo o idea inaceptable es expulsado de la conciencia, pero sigue activo en el inconsciente.

Esa energía reprimida busca vías de expresión indirecta: síntomas, sueños o actos fallidos.

Freud describe la estructura de la mente en tres instancias:

El ello: la fuente de impulsos instintivos, regido por el principio del placer.

El yo: mediador racional que intenta equilibrar los deseos del ello con la realidad.

El superyó: la instancia moral y normativa, heredera de la autoridad paterna.

Las neurosis surgen del conflicto entre el ello y el superyó, con el yo atrapado en medio.

Además, postula que la raíz de las neurosis adultas se encuentra en conflictos psíquicos infantiles de naturaleza sexual que no fueron resueltos. No se refiere a una sexualidad adulta, sino a una “sexualidad infantil” basada en la búsqueda de placer (pulsión) en distintas zonas del cuerpo (etapas oral, anal, fálica).

En este aspecto, surgen conceptos como el complejo de Edipo, que es el deseo amoroso y posesivo del niño hacia el progenitor del sexo opuesto, y los celos y rivalidad hacia el progenitor del mismo sexo. La resolución sana de este conflicto es crucial para el desarrollo de la identidad sexual y la moral.

A su vez, define a la represión, como mecanismo de defensa fundamental. La mente, para protegerse del dolor y la ansiedad que generan estos deseos conflictivos (edípicos, agresivos), los expulsa de la conciencia y los arroja al inconsciente. Allí, no desaparecen, sino que siguen activos, presionando y buscando expresión. Los síntomas neuróticos (una parálisis sin causa orgánica, un ritual obsesivo) son la expresión simbólica y deformada de ese conflicto reprimido.

El tratamiento, por tanto, consiste en hacer consciente lo inconsciente. A través de la asociación libre (el paciente dice todo lo que le viene a la mente sin censura) y la interpretación de sueños y actos fallidos, el analista ayuda al paciente a reconstruir su historia, a reconocer sus conflictos reprimidos y, al integrarlos, a disolver los síntomas.

La conclusión del libro de psicoanálisis de Freud es que las acciones tienen un trasfondo a nivel subconsciente.

Raíces y bases ideológicas del Psicoanálisis

Una de las influencias de Freud fue la neurología y la fisiología, ya que discípulo de Ernst Brücke, quien sostenía que todos los procesos mentales debían tener una base física (teoría energética).

De aquí toma Freud su noción de energía psíquica: los impulsos inconscientes actúan como fuerzas que buscan descarga, de forma análoga a la energía corporal.

A su vez, estudió con Jean-Martin Charcot en la Salpêtrière, donde presenció casos de histeria tratados mediante hipnosis.

Charcot demuestra que síntomas físicos (como parálisis o ceguera) pueden tener origen psíquico.

Más tarde, Pierre Janet desarrolla la idea de la disociación de la conciencia, lo que influye en Freud para concebir el inconsciente como un sistema separado.

Respecto a sus Influencias filosóficas, el psicólogo considera ideas como las de Arthur Schopenhauer, quien sostenía que la conducta humana está dominada por una “voluntad ciega” e irracional, no por la razón.

También por Friedrich Nietzsche, que anticipa la noción de pulsiones (Triebe) y de una moral represiva. Influye en Freud al mostrar que la conciencia racional es solo una capa superficial sobre fuerzas inconscientes.

Finalmente, hay un trasfondo contextual porque vivió en una época profundamente conservadora y represiva en lo sexual.

Por eso, su teoría de la sexualidad infantil y del deseo reprimido no solo fue científica, sino también crítica frente a la moral de su época.

El psicoanálisis surge, en parte, como una reacción cultural contra el puritanismo del siglo XIX.

Conclusión

Más allá de la teoría clínica, el libro Introducción al Psicoanálisis indica que nuestra conciencia y razón no son las que gobiernan nuestra vida. Somos gobernados por fuerzas inconscientes, pulsiones, deseos infantiles y conflictos reprimidos de los que no somos dueños. El “Yo” consciente es como un jinete tratando de controlar a un poderoso caballo (el Ello), a menudo siendo llevado a donde el caballo quiere ir.

El libro concluye que  no hay lugar para el azar en la vida anímica. Todo acto mental tiene un sentido y una causa. Un sueño absurdo, una palabra olvidada, un tropezón “accidental”, son actos psíquicos tan determinados como un pensamiento lógico. Esta conclusión otorga una dignidad y un significado nuevos a los fenómenos que antes se consideraban insignificantes o erróneos.

Like 1
ÚNETE A LA
CONVERSACIÓN

Tu e-mail no serán publicado. Campos requeridos *

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ingresa tu correo para saber tu resultado

Déjanos tus datos y recibe nuestro Newsletter con las mejores notas del BlogPromociones exclusivas de la Universidad Humanitas.
Tus datos han sido guardados y enviados.
Muchas gracias