Hablar de liderazgo femenino en el sector logístico no es una tendencia pasajera: es hablar del talento y, en entrevista, Karina Ilse Marín Kado, Head of Automotive de Maersk México y Centroamérica, y egresada de la Maestría Alta Dirección Corporativa de Universidad Humanitas, lo resume con una imagen sencilla y potente: “Hace 15 años, en ciertos espacios, ser mujer era ser “la única”. Y en logística—especialmente en la industria automotriz y las plantas productivas—eso significaba navegar entre hombres que cuestionaban tus conocimientos”.
Karina comentó en entrevista con el Blog Humanitas, que en etapas clave de su carrera, la escena era clara: entornos dominados por hombres, visitas a plantas productivas y dinámicas donde la mujer destacaba por el simple hecho de estar ahí.
Ese “ser la única” no es un detalle anecdótico, ya que ella describe por qué el liderazgo femenino en logística suele construirse con una mezcla particular de:
- Competencia técnica para que no haya pretextos y decir “no sé”.
- Inteligencia relacional: abrir puertas sin pedir permiso.
- Resiliencia: el éxito “no es lineal”, se arma con caídas y aprendizajes.
A veces también con obstáculos tan cotidianos como incómodos: ella mencionó que, incluso, la infraestructura en las plantas —por ejemplo, la lejanía de los baños para mujeres— evidencia cómo esos espacios no estaban pensados para la presencia femenina como norma.
De la experiencia automotriz a una visión global
Karina tiene una sólida trayectoria en logística: más de una década, iniciando en el sector automotriz, diseñando rutas, costos y componentes de talento humano dentro de la cadena de suministro.
También comentó que su llegada a la compañía danesa Maersk fue en 2019 como un reto para fortalecer las capacidades e infraestructura de servicio para la industria en México y Centroamérica.
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Inclusión con “igualdad de circunstancias”: Lo que realmente cambia el juego
Esta visión coincide con lo que la compañía Maersk menciona sobre su enfoque de diversidad e inclusión y el desarrollo del liderazgo, incluyendo programas dirigidos a talento femenino y metas de liderazgo balanceado.
Así, ella encuentra en esta empresa la inclusión con igualdad de circunstancias, en conocimiento, salarios y oportunidades. Hay dos puntos para Karina que son fundamentales para tener una historia de éxito en el ámbito profesional:
- Inspiración en mujeres líderes, ya sean tus referentes directos y cotidianos.
- Reconocimiento del apoyo de aliados hombres que han sido parte de su crecimiento profesional, pues esto proporciona equilibrio, balance.
“El liderazgo femenino no es una ‘batalla contra los hombres’; es una construcción del equilibrio y balance donde el talento puede crecer”, señaló.
El costo invisible y el balance vida-trabajo
Karina pone sobre la mesa algo que muchas carreras callan: sí se puede ser profesional, tener éxito y, al mismo tiempo, sostener la vida personal, la maternidad, la pareja, los viajes y los sueños. Subrayó: “Muchas veces no se habla de ello en la industria ni en el reconocimiento del talento femenino”.
“El mayor reto -dice- se parece menos a un problema técnico y más a una pregunta de vida: integrar el trabajo con la calidad de vida, el conocimiento y la organización con claridad de objetivos. Esto es el liderazgo femenino aplicado: no sólo dirigir operaciones, es dirigir energía, prioridades en un entorno que históricamente pedía a las mujeres escoger una sola cosa”, comentó.

Seis aprendizajes accionables de liderazgo femenino para logística
En el sector logístico, el liderazgo no se mide sólo por horas, sino por algo más difícil: la capacidad de leer el sistema completo, anticiparse, tomar decisiones bajo presión y lograr que personas, procesos y tiempos se alineen aunque el entorno sea incierto.
Por eso, hablar de liderazgo femenino en logística no es un gesto simbólico ni una conversación “de diversidad” para cumplir con una narrativa: es reconocer una ventaja competitiva que hoy resulta indispensable.
Cuando Karina habla de su trayectoria y de lo que ha implicado liderar, plantea una realidad de alto rendimiento: abrirse camino exige estrategia, consistencia, credibilidad técnica y fortaleza emocional, pero también una visión clara de inclusión como parte del negocio, no como un “extra”.
Estos aprendizajes nacen de la experiencia real y aquí te los compartimos.
1) Convertir lo táctico en estratégico
Karina explica que lo que más le ha ayudado no es sólo “saber hacer”, sino transformar la ejecución en visión de negocio: pasar de operar procesos a diseñar el rumbo.
¿Cómo se ve esto en logística en la vida real?
- De “mover carga” a diseñar redes: rutas, costos, capacidad, talento y escenarios.
- De “cumplir el día” a anticipar el trimestre: riesgos (clima, regulaciones, disrupciones), resiliencia y transformación.
- De “resolver lo urgente” a tomar decisiones que impactan vidas (medicamentos, insumos, manufactura).
2) Buscar igualdad real (no simbólica)
Karina no habla de inclusión como igualdad de circunstancias: mismas oportunidades, mismos salarios, mismo acceso al conocimiento y crecimiento.
¿Qué es “igualdad real” en una empresa de logística?
- Que los proyectos críticos (los que dan visibilidad) no se repartan siempre igual.
- Que el crecimiento no dependa de “encajar” en un estilo masculino de liderazgo, sino de resultados.
- Que el desarrollo venga con métricas: promociones, brecha salarial, rotación, acceso a formación, representación en puestos clave.
3) Crear red de referentes (mujeres) y aliados (hombres)
Karina lo dice tal cual: se inspira en líderes mujeres y también reconoce el papel de los hombres aliados con los que ha colaborado, y que han impulsado su carrera.
¿Por qué esto es clave en logística? Porque es un sector donde muchas decisiones se mueven por confianza operativa y “quién ha estado en momentos críticos”. Una red en constante equilibrio permite:
- Entrar a proyectos complejos.
- Tener patrocinio (alguien que te menciona cuando tú no estás).
- Acceder a información y oportunidades antes que se publiquen.

4) Nombrar lo que no se nombra
Karina toca un punto que muchas carreras “esconden”: sí se puede tener éxito profesional y, a la vez, sostener la maternidad/pareja/vida, pero casi no se habla de lo que implica ser mujer en ese reconocimiento profesional.
¿Qué se necesita nombrar en logística?
- Las dobles jornadas invisibles (casa más trabajo).
- Los criterios informales de “disponibilidad total” como sinónimo de “compromiso”.
- Lo estructural: incluso en plantas, la infraestructura puede estar pensada para hombres.
- Hacer visibles los acuerdos: lo que no se escribe, se distorsiona.
5) Asumir que el éxito no es lineal
Karina lo describe perfecto: el éxito no es una subida constante, es un cúmulo de caídas, aprendizajes y volver a tomar vuelo.
¿Cómo se traduce esto en liderazgo (sin romanticismo)?
- En logística vas a fallar: disrupciones, proveedores, aduanas, clima, cambios de ley. Lo que te define es tu respuesta.
- La resiliencia es una competencia: flexibilidad, agilidad, toma de decisiones.
6) Hacer visible el avance organizacional
Este punto es doble: tu avance y el de la empresa. Karina habla de liderazgo con reconocimiento y de reportar a mujeres estratégicas e inteligentes, y eso importa porque modela lo que la organización valida como liderazgo.
¿Qué significa “hacerlo visible” sin caer en el ego?
- Convertir logros en evidencia: indicadores, aprendizajes, mejoras replicables.
- Contar la historia con impacto: problema +decisión= resultado y siguiente paso.
- A nivel empresa: comunicar prácticas (no solo discursos) para atraer talento femenino.
Conclusión
La historia de Karina Ilse Marín Kado ayuda a entender por qué el liderazgo femenino en el sector logístico ya no puede tratarse como un “tema aparte”. Es parte del corazón de la competitividad: visión estratégica, inclusión con igualdad de circunstancias, redes de mentoría y una capacidad de liderazgo que integra resultados profesionales con la vida personal.
Y quizá lo más importante: cuando una mujer deja de ser “la única” y empieza a ser “una de muchas” en la mesa donde se toman decisiones, la logística no sólo transporta mercancías, también transporta el futuro.
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